Anuncio de temporada
La foto es de un evento real, no de banco. Se nota, y es justamente lo que hace que alguien se imagine su propia fiesta ahí.
Un lugar para celebrar en el valle, que hasta entonces se conocía de boca en boca. Armamos la identidad, la web y el material para que se pudiera encontrar sin que alguien tuviera que recomendarlo.
Antes había que escribir por Instagram y esperar. La web contesta las tres preguntas que todos hacían —capacidad, qué incluye, cuánto sale— y deja el contacto a un toque.
La foto es de un evento real, no de banco. Se nota, y es justamente lo que hace que alguien se imagine su propia fiesta ahí.
Grabado en vertical desde el principio. Un recorrido de treinta segundos ahorra las diez fotos que nadie termina de mirar.
Las dudas que llegaban por mensaje, convertidas en contenido. Menos mensajes repetidos, más tiempo para atender a quien de verdad va a reservar.
Lo que pasó en el mes, en dos páginas y sin jerga: qué se publicó, qué se movió y qué conviene hacer distinto.
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